Desde tiempos antiguos uno de los cereales más completos es sin duda alguna la avena, que por su valiosa fuente de carbohidratos, vitaminas, minerales y proteínas lo hacen un alimento saludable y completo para comenzar el día.

Excavaciones arqueológicas demuestran, que la avena era considerada de dos maneras: un alimento noble por su adaptabilidad y elaboración de pan, galletas y granos para cereal y cosméticos, y otra como una hierba dañina que perjudicaba el crecimiento de otros granos, como los egipcios.

Increíble pensar que era considerada dañina, pero gracias al paso del tiempo se le ha estudiado a fondo y vemos que se ha consolidado como uno de los alimentos recomendados en los primeros lugares de la escala alimenticia.

Entre sus múltiples beneficios se encuentra que equilibra tu ph hasta hacer que tu piel sea tersa y agradable, pero además ayuda a controlar el sobrepeso y que los problemas digestivos pasen a la historia, con el plus de tener propiedades protectoras e hidratantes que le han convertido en ingrediente ideal para la elaboración de productos que cuidan la piel con delicadeza.

Si desgraciadamente padeces diabetes, la avena es una de las mejores soluciones para mantener un peso adecuado, pues no solo se recomienda en las dietas, sino que además es una excelente equilibradora de azúcares y colesterol en la sangre, pero si además le agregas leche, se convertirá en uno de los desayunos más completos y nutritivos que pueda consumir el hombre.

Desmenucemos las propiedades de la avena por pasos:

Por su alto nivel de proteínas, la avena contiene aminoácidos que regeneran el tejido humano y crea hormonas, contiene grasas saludables que el cuerpo digiere fácilmente y te ayudan a embellecer tu cabello y piel.

Si desayunas avena te proporcionará energía gracias a sus hidratos de carbono evitando el molesto sueño en horas laborales, además de evitar el estrés.

Sus vitaminas y minerales los tiene presentes en grandes cantidades, ayudando a tu nutrición, además de cuidar tu digestión y absorber grasas y cálculos biliares proporcionándote además, el control del colesterol dañino gracias a su fibra y betaglucanos.

Su complejo B te hará tener un mejor rendimiento intelectual y lo mejor de todo: no engorda y ayuda a tu páncreas y a las mujeres embarazadas a cuidar del buen desarrollo del feto, pero ojo, si tienes intolerancia al gluten, la avena te puede generar diarrea y pérdida de apetito, pero solo es una pequeña cantidad de la población.

La puedes consumir en papilla para bebés, galletas, pan, sola en cereal, cocida, cruda, como mascarillas, jabones, cremas y aguas que absorben la suciedad y las células muertas, respetando y cuidando la estructura cutánea. Así es que ya sabes, si quieres tener una piel hermosa, digestión de relojito y nutrición en una, cómete un delicioso plato de avena.

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